Literatura Infantil




¿Dónde quieres ir?

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Pero... ¿qué es eso de la literatura infantil?

Al comenzar este bloque, se nos preguntó por la época en la que creíamos que se comenzó a hablar de literatura infantil, y si soy sincera… no tenía ni idea! Recordaba haber visto por casa antiguos cuentos, que de vez en cuando ojeé siendo niña, pero también recuerdo no hacerles caso por dos motivos: el primero, por el olor a taaaaaan antiguo que tenían, y el segundo, porque lo que en ellos se contaba, no me resultaba demasiado interesante… ahora puedo deducir que aquellos libros tenían un formato que yo asocié a los cuentos, pero que no lo eran, o al menos no se adaptaban al momento evolutivo del grupo de niños para los que se pretendía escribir… así pues, ante la primera pregunta he de reconocer que no tenía ni idea de contestar.

Siguiente pregunta que se nos plantea: ¿cuándo comienzan a publicarse físicamente los libros destinados a los niños? buf!!Vaya usted a saber!! Y para más inri, se nos propone que busquemos el significado de aquella expresión que dice: “Tienes más cuento que Calleja”, pero… ¿qué relación tiene? Me sorprendió descubrir que el dicho que yo relacionaba con algo que se decía a alguien que sufriera un poquito de “cuentitis aguditis”, en realidad hacía alusión al primer editor español que acercó los libros a los niños…

                Y seguimos con las preguntas: ¿qué gustos tienen hoy en día los niños? Esta pregunta sí que me la sabía!! La Xbox, la play, la wii… pero, ¿y gustos literarios? Hoy en día los niños tienen tantas distracciones que la lectura la dejan un poquito olvidada, por ello los maestros deberíamos saber hacer una correcta preselección de los libros que les podemos ofrecer para que lean, y lo más importante, que les consigan enganchar; de esta forma conocí páginas web que nos podrían servir de gran ayuda, como lo son la SOL (servicio de orientación a la lectura), o la Fundación Germán Sánchez Ruipérez…

                En definitiva, este bloque me ha servido para prestar más atención al contenido del libro, no sólo la portada es lo que cuenta. Conocer la historia de la literatura infantil me lleva a pensar en la poca importancia que en otras épocas hemos prestado a esa etapa que, en realidad, es la más importante, pues lo que consigamos de un niño, sólo podrá mejorar al convertirse en adulto (eso si lo sabemos hacer bien, que fácil ya sabemos que no es…) , porque como bien dice Francis Bacon (pintor anglo-irlandés): “La lectura hace al hombre completo; la conversación, ágil, y el escribir, preciso

¡Otra vez a Carabás!

Ejemplo de ficha que podemos proponer a los niños, 
a la hora de evaluar (por ellos mismos) los libros de nuestra biblioteca del aula.

Nos basaremos en tres aspectos fundamentales a la hora de analizar el libro:

1.       Gustos de los niños: éstos vienen dados por las modas y, evidentemente, lo que les pueda gustar ahora a los niños, no es lo mismo que lo que les gustaba a los niños de la misma edad hace 10 años, ¡ni siquiera hace 5 años!, pero creo que ¡Otra vez a Carabás! es uno de esos libros que “no pasa de moda”. Desde siempre las historias basadas en las andanzas de los caballeros, donde aparecen ogros y dragones, ha llamado la atención de los niños. Si a eso le sumamos la conocida historia del gato con botas, que aparece en películas tan conocidas para los niños como es “Shrek” por poner un ejemplo, obtenemos un libro que les resulta divertido de leer a pesar de que nada tiene que ver con los juegos y modas que los niños siguen, y que rigen la sociedad de hoy en día.

2.       Momento evolutivo en el que se encuentran los niños: la editorial Bruño califica este cuento como “a partir de 10 años”; dadas las características de los niños de hoy en día, pensé que quizás la historia que se contaba quedaba un poco “infantil” para estas edades, por lo que hice la prueba. Le ofrecí leer el libro a una niña de 10 años, y resultó que la historia le gustó, pues se “metió en la piel” de Gandalín, e imaginó que todas las historias que se relatan, también las vivía ella. Así pues, ciertamente tenemos que tener en cuenta el momento evolutivo en el que los niños se encuentran, pero (a pesar de saber que recoger una muestra de tan sólo una niña no aporta valor significativo…) dentro de cada momento evolutivo, encontramos muy diferentes niños, con gustos totalmente opuestos.
Con relación al lenguaje empleado, hemos de decir que no se utilizan palabras cuyo significado puedan desconocer los niños, pudiendo destacar como única excepción la palabra “Microbio” que incluso en el libro, aparece en letra cursiva, ya sea porque pueda resultar extraña para los niños, o bien, porque con ella se refieren a uno de los personajes que aparecen a lo largo de la historia.

3.       Aspectos relativos con la edición del libro: la letra empleada es similar a la que hoy en día conocemos como Arial, de un tamaño aproximado a los 12 puntos, y un interlineado que se estima en unos 1,15 cm. Estos detalles hacen que la lectura para el niño sea ágil, no teniendo que detenerse mucho tiempo en cada frase y no elevando de esta manera, el número de fijaciones que cada lector hace.
La encuadernación se ha realizado en cartón, lo suficientemente maleable como para que no le impida al niño mantener abierto el libro sin mayor esfuerzo, el tamaño es suficientemente asequible como para que no moleste por ser demasiado grande, ni sea excesivamente pequeño; las medidas exactas son 19x12 cm.
Las ilustraciones que aparecen, están realizadas en tonos grisáceos y azulados, y en todo momento hacen alusión al texto.
Finalmente y en cuanto a la edición, sólo resta decir que el libro se encuentra dividido en 9 capítulos.

A modo de valoración personal, he de decir que este libro “cayó en mis manos” hace aproximadamente tres años, por lo que mis impresiones no se fundamentan en aquellas que tuve siendo pequeña. Creo que ¡Otra vez a Carabás! es un libro que puede hacer reflexionar a los niños sobre la importancia de la amistad, pues el rey queda muy apenado por la pérdida de su Gato con Botas. Además, podemos aprovechar la importancia que se da al Gato con Botas para hablar con los niños sobre la importancia de cuidar a nuestras mascotas, y hacernos cargo de ellas si en ello nos hemos comprometido.

¡Otra vez a Carabás! es un libro que incluso ahora, no ha dejado de gustarme y que, como maestra, quizás pudiera valorar como lectura que pudiéramos ofrecer a los niños de nuestra clase.

Los Derechos del Lector...

Daniel Pennac, es el seudónimo de Daniel Pennacchioni, escritor francés nacido en Marruecos.
       Daniel adquirió gran popularidad gracias a las novelas de la saga en torno a la familia Malausséne (perteneciente a la novela negra), aunque también ha escrito otras novelas, libros para niños, ensayos… pero queremos destacar “Como una novela” (1993), obra a través de la cual nos da a conocer los derechos del lector…

En materia de lectura, nosotros «lectores» nos per­mitimos todos los derechos, comenzando por aquellos que negamos a los jóvenes a los que pretendemos iniciar en la lectura:
1) El derecho a no leer; que yo enunciaría como el derecho a no tener que leer el libro… del tirón!!En ocasiones, es mejor “reposar y digerir” lo que llevamos leído, para poder disfrutar del resto…                   
                                  
2) El derecho a saltarnos páginas; ¿a quién no le ha ocurrido? Estamos leyendo un libro y de repente… zas!! Nos topamos con todo un capítulo descriptivo sobre un hecho poco relevante… cuando estábamos en lo mejor de la historia!!Al menos yo… me lo salto! Ya volveré…

3) El derecho a no terminar un libro; y es que no todos los libros que comenzamos, consiguen que contengamos el aliento y no dejemos de leer… 

4) El derecho a releer; en contraposición al anterior derecho, diré que hay libros con los que conseguimos “mimetizarnos”, nos metemos en la historia, y pudiera ser… que por miedo a que se nos acaben las páginas releamos lo que ya leímos para alargar el momento de la despedida… al igual que releemos por recordar, por memorizar, o simplemente por volver a disfrutar aquél párrafo que nos enmudeció!

5) El derecho a leer cualquier cosa; y con este derecho, hago especial mención al título de mi blog… “La letra… leyendo entra!” y como digo en mi presentación… “ya sean cuentos y leyendas, biografías o recetas, planos de carreteras, manuales o tutoriales, o incluso... por qué no?? La composición de los cereales que desayunamos... LEAMOS!!”

6) El derecho al bovarismo; Enfermedad de transmisión textual. (Término alusivo a Madame Bovary, la protagonista de la novela homónima de Flaubert, lectora compulsiva y apasionada de novelas románticas.)

7) El derecho a leer en cualquier sitio; en casa, en clase, en el autobús, en el jardín… cada momento tiene su lugar!

8) El derecho a hojear; y así poder ver si algo nos podría llegar a gustar…

9) El derecho a leer en voz alta; y meternos más si cabe en el papel del protagonista de nuestro libro!

10) El derecho a callarnos; igual que tenemos derecho a hablar todo lo que queramos sobre aquél libro que de algún modo nos marcó, eso sí… sin desvelar el final! Seguro que alguien nos ve taaaaan emocionados con el tema, que lo querrá leer!!


Y porque Daniel pretendió expresar los 10 derechos del lector como una comparación irónica de los Diez Mandamientos, he aquí nuestra irónica  oración del “Libro Nuestro”:



martes, 8 de noviembre de 2011

Bloque I: Literatura Infantil. Análisis y selección


Como ya sabemos, la literatura infantil es una literatura de receptor implícito en la que se tendrán en cuenta las características evolutivas del grupo de niños para el que se escribe (para más información, ver Bloque 0 dentro de Contenidos Voluntarios, ubicado en este mismo blog…), pero, ¿en qué momento histórico podemos empezar a hablar de literatura infantil?:

Resulta muy complicado hablar de una fecha exacta de inicio, algunos autores señalan el siglo XVII como el precursor de la literatura infantil con el Pentamerone de Giovanni Batista Basile. Otros autores como Juan Ricardo Nervi, indican que la publicación del libro El amigo de los niños en Francia en el siglo XVIII, inicia este tipo de literatura. Anne Pellowsky también fija el siglo XVIII como la época en la que la literatura infantil nació a manos de John Newberry, quien escribió un libro para niños que no estaba basado en la tradición oral. Sin embargo, la gran mayoría de los especialistas en el tema, coinciden en señalar que fue Charles Perrault quien, en el siglo XVII dio inicio a la tradición literaria infantil mediante los Comtes de ma mére lÓye, o dicho de otro modo, Cuentos de Mamá Oca.

Pero, ¿y antes de todo esto?, ¿qué leían los niños?: A lo largo de la Edad Media, no existía el concepto de infancia como tal, por lo que, tampoco había nada semejante a la literatura infantil puesto que no se consideraba la infancia como un periodo de tiempo en el que el niño tuviera necesidad de una literatura diferenciada. Dentro de los libros que más leían los niños de dicha época, podemos nombrar los bestiarios (que hacían referencia al lenguaje simbólico de los animales en la literatura y que tenían un carácter moralizante), los abecedarios (el conjunto que forman las letras y sus inherentes grafías), o los silabarios (que era un texto destinado a la enseñanza inicial de la lectura). Podríamos incluir dentro de los libros más leídos por los niños de la época, alguna de las fábulas de Esopo, que aún hoy en día son contadas aunque no debemos atribuirles el nominativo de literatura infantil, pues no cumple con los requisito que ésta especifica.

Bien, ahora que sabemos qué leían los niños antes de que apareciese la literatura infantil, y cuándo apareció ésta, cabe preguntarnos: ¿cuánto comenzaron a publicarse físicamente los libros destinados a los niños?:

Ante esta pregunta y refiriéndonos al ámbito concreto de España, nos veremos obligados a nombrar a Saturnino Calleja Fernández, fundador de la editorial Calleja, autor de libros de educación primaria y de lecturas infantiles.

Calleja era un recopilador de cuentos que escribía y adaptaba todo lo que encontraba, era por tanto, un editor. Saturnino regentaba la editorial Calleja, que ya en el siglo XIX existía y en la que se podía encontrar literatura destinada a la infancia y juventud, pero estas publicaciones eran caras y por tanto, poco accesibles. A Calleja se le ocurrió abaratar los costes de edición para así, poder abaratar los libros: de esta forma fueron sus libros en miniatura que formaban una colección, los que más fama le dieron. Calleja hizo que el libro fuera más accesible a los niños de la clase media (aunque… dichos libros no podían considerarse aún como literatura infantil, sino más bien como para-literatura puesto que la principal función que desempeñaban era la didáctica…). Si hablásemos del primer boom literario, deberíamos hablar de Saturnino Calleja.

Durante los años 60-70 en España, se empieza a hacer literatura infantil; cabe destacar entre otros, a Elena Fortún con Celia, o las publicaciones de Antoñita la Fantástica.

Una vez que hemos averiguado quién fue el que podríamos denominar como el editor más importante en España, deberíamos averiguar qué lecturas son las más apropiadas para los niños, y para ellos nos basaremos en tres aspectos:

-          Gustos de los niños: Si buscásemos un libro para los niños de hoy en día, debiéramos buscar temas relacionados con el misterio, la novela histórica y la novela realista, la poesía y el teatro, las aventuras, los cuentos, el humor o la ciencia ficción, tal y como la editorial Bruño clasifica sus libros en la conocida colección Alta Mar.

-          Momento evolutivo: haremos referencia a la editorial Santa María (SM) y a la división que en base al momento evolutivo en el que se encontraba el niño, hizo de sus libros:
Serie blanca para los primeros lectores
-  Serie azul para los lectores de entre 6 y 8 años
-  Serie naranja para los lectores de entre 8 y 10 años
-  Serie roja para los lectores de entre 10 y 12 años

-          Edición: un ejemplo muy claro de ello, es el por qué de la letra grande en las ediciones destinadas al nuestro público infantil, a continuación enumeramos las razones:
Motivos económicos: cuanto más grueso es el libro, mayor es su coste.
Facilita la legibilidad: hace que el niño discrimine de mejor manera las palabras dentro de las frases.
Disminuye las fijaciones a la hora de leer, que se irán aumentando a medida que los niños crecen, reduciendo el tamaño de la letra.
Dentro de la edición, es muy importante que la creatividad del ilustrador se encuentre en equilibrio con el contenido del texto.

                Hemos nombrado la tipología de libros en las que algunas editoriales, dividen sus colecciones destinadas a los más jóvenes, pero: ¿qué características tiene cada uno de los géneros literarios destinados a los niños?:

o   Géneros narrativos: pertenecen a este género las obras que cuentan una historia protagonizada por personajes.
o   Género lírico: pertenecen a este género los textos cuyo contenido refleja emociones o sentimientos. Pueden estar escritos en verso o en prosa.
o   Género dramático: pertenecen a este género los textos teatrales, que son obras que se escriben para ser representadas ante el público.

 Para finalizar con la teoría referente a este bloque, solo cabe que nos preguntemos: ¿cómo debemos llevar a cabo los maestros la elección del libro que propondrá a los niños?

1.       Deberemos hacer una preselección, para ello, podemos acudir a librerías, páginas web que hagan referencia a blogs de maestros, links referentes a las diferentes editoriales… Podemos mirar los planes de fomento de lectura que el Ministerio de Educación dicta.

2.       Debemos tener en cuenta los gustos de nuestros alumnos, para lo que también tendremos en cuenta el momento evolutivo del grupo de niños perteneciente a nuestra clase.

3.       Aspectos editoriales: por lo que ya se ha expuesto en este tema, no es lo mismo ofrecer un libro con letra cursiva o letra de imprenta, con letra a tamaño 20 o 12… incluso estas características influirán en el coste del libro, otra de las características que no debemos olvidar en el momento de ofrecer un determinado libro a los niños.

4.       Aspectos formales-literarios; es decir, no sólo el libro deberá tener un lenguaje fácil y ágil con respecto a la edad de la que estemos hablando, sino que también deberá tener cierta calidad artística.

Como nota final al presente tema, debemos hacer mención a todos aquellos cuentos que no fueron escritos pensando en los niños, pero que por determinadas circunstancias, son muy populares entre el público infantil, como son:
-          La recopilación de cuentos de los hermanos Grimm
-          Robinson Crusoe (1719), de Daniel Defoe
-           Los viajes de Gulliver (1726), de Jonathan Swift
-           Alicia en el país de las maravillas (1865) y A través del espejo y lo que Alicia encontró ahí (1872), de Charles Lutwidge Dodgson, más conocido por su seudónimo Lewis Carroll
-          Las aventuras de Tom Sawyer (1876) y Las Aventuras de Huckleberry Finn (1885) de Mark Twain
-          El gigante egoísta , que formó parte de El príncipe feliz y otros cuentos (1888), de Oscar Wilde
-          La isla del Tesoro (1883), de Robert Louis Stevenson
-          O El principito (1943) de Antoine de Saint-Exúpery


FUENTES:
-          http://sol-e.com/
-          http://www.fundaciongsr.es/
-          http://delectura.blogspot.com/
-          http://hurukuta.blogspot.com/